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No es nuevo que desde Oleiros TVi aportemos una mirada poco condescendiente hacia el mundo del fútbol en general; y hacia el de los clubes modestos en particular. No es tiempo de pañitos calientes sino de mirar las cosas con capacidad crítica y responsabilidad. A día de hoy, todos los Concellos de la comarca tienen a la mayoría de su personal trabajando en un sólo tema: cómo cuadrar unos presupuestos en los que se prevé la caída de ingresos, en algunas partidas, superior al 50%; cómo cuadrar unos presupuestos en los el 70% se va en gastos corrientes y en salarios del personal. Ya es triste la dependencia económica que tienen muchos de nuestros «lujos» de unas cuentas cada vez más anémicas. Que podamos disfrutar de la calle, del paseo, del deporte, de la cultura, de una exposición, de una charla, de una conferencia, de una cinta de cine raro o una obra teatral. Que nuestros hijos puedan comer en los colegios o tener autobuses que les lleven y les traigan a las piscinas o a los pabellones polideportivos para disfrutar, con amigos, de sus deportes (o juegos) favoritos. Agotada la iniciativa privada y la «fundacional», el presupuesto para cualquier cosa que se quiera llevar a cabo, tira de una teta que ya hace tiempo que no da para más. Siempre es lo mismo… no hay margen para iniciativas nuevas; y de este «siempre lo mismo» un par de cosas se caen, año tras año, en un goteo constante que lleva a la nada. Porque este tipo de iniciativas, algunas con décadas de experiencia, se basan en su continuidad. Si algún año algo deja de existir, lo más probable es que deje de existir para siempre. Y es que no se trata de compartir. Se trata de repartir. La diferencia es clara. Cuando se «comparte», dos disfrutan de algo. Cuando se reparte, uno «disfruta» de lo que deja de «disfrutar» el otro. Sin entrar a valorar cifras, entremos a valorar lo ocurrido este pasado fin de semana:
  • Partido de fútbol entre el Obrero y el Marino de Mera en O Condús: Dos jugadores, uno de cada equipo, tienen sus más y sus menos durante todo el partido. En una jugada aislada, el local sufre un agarrón. El jugador de Mera es exulsado. Al retirarse a los vestuarios, rompe de una patada uno de los banquillos. Cuando ya parecía que no había tiempo para más, el Marino de Mera logra su gol, los jugadores de la defensa del Mera lo celebran (como es lógico). En ese momento, un jugador del Obrero invade el campo desde el banquillo y empieza a puñetazos con, al menos, tres jugadores visitantes.
Para que no parezca que es algo exclusivo de aquí, destacar que el partido de 3ª Autonómica entre el Bergondo y el Cecebre fue suspendido en el minuto 78 por invasión del campo por parte del público que la emprendió a guantazos con los jugadores y aficionados visitantes. Es verdad, también hay que decirlo, que el mismo Marino de Mera disputó la pasada jornada en su campo otro miniderby con el Santa Cruz y el resultado fue un partido vistoso, entretenido, emocionante y con la grada rozando el lleno. No pueden pagar justos por pecadores. No vamos a entrar en los temas que preocupan a un Dorneda en proceso de reforma interior; reforma que vino muy bien (por lo que parece) al Unión Campestre de Montrove. Al final, los que mejor lo tienen son los pequeños entre los pequeños… si no fuese porque la «ventaja factor campo» del Obrero está empezando a mosquear al personal que se las ve y se las desea para cuadrar sus equipos de chavales; por otra parte, único ingreso que tienen estos clubes aparte de las subvenciones. El Perillo tuvo que retirar a su equipo de Infantiles de la competición pese a que acudieron a los foros de siguetuliga.com para buscar refuerzos para este equipo y el de cadetes. Estos, y no otros, son los 8 Clubes Deportivos (Perillo, Campestre, San Pedro, Hércules, Santa Cruz, Dorneda, Marino y Obrero) que concentraron, en 2012, cerca del 40% del presupuesto del Concello para actividades realizadas por Asociaciones de Vecinos, diversas Asociaciones Culturales y Recreativas y Clubes Deportivos. Más de 40.000 de los poco más de 100.000€. Esos 40.000€ no incluyen, claro está, el coste de mantenimiento de sus (nada menos) 7 campos de fútbol: Icaria, Os Regos, O Condús, O Codesal, Vilanova, Anido y O Xabrón, de los que 5 son municipales; a lo que hay que sumar el pago de varios recibos de gastos corrientes (luz, agua, saneamiento, etc.) aprobado por el último Pleno del Concello antes de las vacaciones de verano. Ni los casi 2.500€ que se llevó la AD Cristo Rey (sí, sí… el colegio privado); o las tramitadas ante la Diputación de A Coruña para la tan traída y llevada Asociación de Clubes de Fútbol que se encarga de la organización de la Copa de Fútbol que se disputa cada verano. En fin, cada palo que aguante su vela… pero va siendo hora de replantearse si esos clubes realmente merecen eso que los demás «dejan» de recibir.

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